Movilidad eléctrica marítima redefine la conexión entre Argentina y Uruguay
Septiembre de 2026 marcó un punto de inflexión para la industria marítima regional con la llegada al puerto uruguayo de Nueva Palmira del ferry 100% eléctrico más grande del mundo. Tras recorrer más de 15,000 kilómetros desde Tasmania, Australia —cruzando el Pacífico, el estrecho de Magallanes y el Atlántico Sur…
Septiembre de 2026 marcó un punto de inflexión para la industria marítima regional con la llegada al puerto uruguayo de Nueva Palmira del ferry 100% eléctrico más grande del mundo. Tras recorrer más de 15,000 kilómetros desde Tasmania, Australia —cruzando el Pacífico, el estrecho de Magallanes y el Atlántico Sur a bordo de una nave especializada de tipo heavy-lift—, la embarcación completó una travesía logística de alta complejidad que, por sí sola, constituye un hito en el transporte marítimo internacional. Su llegada no es un acontecimiento aislado: representa la consolidación de una apuesta estratégica por la electromovilidad en una de las rutas comerciales y turísticas más transitadas de América del Sur.
Con 130 metros de eslora y 32 de manga, el buque tiene capacidad para 2,100 pasajeros y 225 vehículos, duplicando la capacidad de la embarcación más grande que operaba previamente en la ruta Buenos Aires-Colonia del Sacramento. Su sistema de propulsión integra ocho motores eléctricos de alta potencia y una estructura de aluminio naval que optimiza el peso y la eficiencia energética. El corazón tecnológico de la operación es un sistema de almacenamiento de energía que supera los 40 MWh, capaz de alimentar tanto la propulsión como los servicios a bordo. El resultado es una navegación notablemente silenciosa, con niveles de vibración reducidos y una huella de carbono radicalmente inferior a la de sus equivalentes convencionales.
Detrás de la operación existe una arquitectura de colaboración público-privada que merece atención ejecutiva. En Buenos Aires, la adaptación de la terminal en Puerto Madero se desarrolló en coordinación con EDESUR, mientras que en Colonia del Sacramento la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE) habilitó una estación eléctrica exclusiva para el buque. La inversión total del proyecto —que contempla tanto la construcción de la embarcación como la modernización de ambas terminales— asciende a 300 millones de dólares. Este modelo de financiamiento y articulación institucional ofrece un referente relevante para quienes analizan la viabilidad de proyectos de infraestructura sostenible a escala regional en América Latina.